De una manera resumida, podríamos decir, que el
prejuicio es una idea preconcebida y por lo regular negativa, sobre algo o
alguien.
En un contexto más amplio, les puedo contar del ataque
que sufrió una amiga al salir de su peluquería, por alguien a quien llamaré amablemente –la desubicada-.
Pues resulta que la desubicada, intentó exorcizarla al
ver su corte de cabello, desde su ignorancia pensó que mi amiga era alguna
embajadora de Sodoma y Gomorra, sin saber, que es una dama, hermosa por demás, de corazón noble, que ha criado
cuatro hijos maravillosos y tiene una familia respetable, bendecida por Dios.
Entonces dijo Dios; Hagamos al hombre a nuestra
imagen, conforme a nuestra semejanza. Génesis 1: 26
Cada día confirmo que hemos tomado este versículo, seamos
creyentes o no, y nos hemos dedicado a juzgar a los otros desde nuestra absurda
perfección.
A estas alturas, Dios debe estar lleno de tatuajes,
tener pelo trenzado y cantar trap, que se yo… vístelo como prefieras, hasta
puede cantar bachata, simplemente no imagino a un Dios de túnica y sandalia,
que rechace a los que no estén en esa moda.
Use mi foto para este escrito sobre el prejuicio,
porque nadie es tan buen@ como yo, criticándome… por mucho que lo han intentado,
mi cara expresa, lo mucho que me preocupa #gracias.
Recuerdo la primera vez que me aplicaron el Inventario
de Creencias, como profesionales de la conducta, es oportuno medir, que tan
arraigadas están nuestras posturas, para brindar un servicio eficiente a los
usuarios, y sobre todo sin prejuicio.
Qué pena que no se puede aplicar a todos, porque como
la desubicada, hay millones de Vulgares Legalistas que juegan a ser Dios, pero
incapaces de practicar su amor por los demás, ese amor que cubre multitud de
faltas.
Como el conflicto, los prejuicios son inherentes al
ser humano, parecemos estar programados para inferir sobre todos y todo lo que
nos rodea.
Quisiera decir que el prejuicio es una discapacidad,
pero las asombrosas historias de personas con limitaciones, me hace invalidar
la comparación.
Lo cierto es, que quien se deja ganar por sus prejuicios, ya está
perdiendo. Pierde relaciones importantes, pierde aprendizajes
significativos, pierde oportunidades de crecer en cualquier ámbito de la vida,
pierde la capacidad de experimentar nuevas experiencias, en fin, pierde y
pierde.
Pocas cosas hay tan limitantes, como el prejuicio,
simplemente por nuestra incapacidad de darle una oportunidad sincera a los demás.
Se de muchas amistades, que han iniciado con un, ¡tú
me caías TAN MAL!
A veces se termina siendo incapaz de reconocer lo
bueno que hay en nosotros, solo porque cargamos con el lastre de parecernos a algún
familiar directo, y según el prejuiciado, repetiremos su historia.
El no ser profeta en su tierra, viene del prejuicio
que hacemos al creer conocer a esa persona, y obviamos todo el mensaje, enfocamos en las debilidades.
Todos tenemos una historia, que te da el derecho de pensar
que la tuya es mejor que la mía.
Es bueno que sepas que nadie puede predicar, sobre lo
que no ha vencido… una persona que nunca se ha casado, no te puede hablar de
matrimonio, una persona que nunca ha estado en la ruina, no te puede hablar de
deudas o de no tener nada, nadie puede hablarte de duelo, si no ha perdido a
alguien significativo y lo ha superado… entonces, por que juzgar lo que esa
persona hizo, vivió, en lugar de aprender.
A caso crees, que la persona que ignoras ¿es quién
pierde? Pierdes tú, pues tardaras más en asumir la lección y cuando te toque,
porque te va a tocar… quizá no sea tan bonito.
Hacemos exigencias, como si fuésemos perfectos y
dueños del tiempo, queriendo poner plazos a las cosas, nada hay tan osado, como
el ser humano, que planea el día siguiente, sin la certeza de que lo vera.
Nos juzgan, por no lograr determinadas cosas en un determinado
momento de la vida, obviando el hecho de que todo tiene su tiempo bajo el sol,
cada cosa va en su propio ritmo, y sentirnos retrasados o adelantados, es solo
una percepción absurda de un poder, que no tenemos.
Que esto no sea una excusa para el conformismo, pero el
tiempo te da la razón, del porqué de las cosas y es cuando puedes reconocer, si te equivocas al hacer inferencias.
Hay que ver que tanta valentía tienes de admitirlo y
reconsiderar… hasta la otra.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario