Por
andar deseando que el calendario no venga con prisas… tuvimos un enero eterno, que
dejo huellas personales, nacionales y mundiales. Fue imposible no ser marcado
de alguna forma durante este tiempo, y me temo sin ánimo de ser pesimista, que enfrentaremos las consecuencias durante el
resto del año.
Particularmente,
no tengo forma de describirlo ni me atreví a publicar antes, porque aunque duró
demasiado, no hubo tiempo de respirar, y a pocos minutos de terminar la
insólita fecha y confiada en que cada día trae su propio aprendizaje, me animé…
incluso merece el nombre del post.
En
enero empecé a No Sentir culpa ante las cosas que no puedo cambiar.
No
puedo cambiar la muerte, las enfermedades, las guerras, la distancia de muchas
personas, aún incluso sin ser mi responsabilidad.
Entendí, que no debo detenerme a pensar en la
gente que no desea seguir conmigo, que dobló en otra esquina, porque no todos
van a terminar el viaje juntos, y si yo no provoquè esa distancia, lo mejor es
dejar que se marchen, la vida es cíclica y ese lugar rápidamente lo ocupa otro,
en tu vida y en la de quien se marchó.
Nadie
es imprescindible. Y nada es para siempre, ni lo bueno ni lo malo.
Aunque
alguien que nos abandona siempre se lleva algo, lo importante es utilizar esa
experiencia oscura y transformarla en luz, y claro, como dice mi amigo Cortázar,
hay ausencias que representan un verdadero triunfo.
Yo
he tratado de mantener un estilo de escritura neutral en todo sentido, sin embargo, a partir de ahora escribiré de la
forma que sienta mi hígado.
No soy de esas personas que utiliza las redes
sociales para esparcir su contaminación, abanderados de la Libre Expresión… que una persona te tenga en su red, no significa que siempre tiene el ánimo y
mucho menos la obligación de leer basura personal, vaya a terapia o haga un
blog como este, donde la gente lo lea por decisión.
Facundo
Cabral decía, que ser feliz era una obligación, porque si no lo eres, amargas a
todo el que te rodea.
Cada
día la sociedad está más amargada, más cargada, más intoxicada por la gente y
su necesidad de criticar todo, de comentar en todo y de juzgar a todos, simplemente
porque no son sus iguales, porque no tienen sus vendas, prejuicios, carencias y creencias irracionales.
He
notado que la gente te trata especial cuando conoce tu posición religiosa. Se preocupan mucho por saber, tu denominación,
donde queda la congregación y cuál es el líder, y te sonríen diferente, porque
al parecer eres de su clan... no es lo mismo cuando pareces ser la oveja mas negra del rebaño.
No conozco el autor pero coincido, ''Todos
éramos humanos, hasta que la raza nos desconectó, la religión nos separó, la
política nos dividió y el dinero nos clasificó''.
He sido cuidadosa de postear cosas con connotación religiosa, PORQUE COMO YO
SOLA SÉ QUE NO SOY LA MEJOR DE LAS
FELIGRESAS, también la vida nos enseña, que los cristianos no son los más
santos y los delincuentes no son los
peores.
Se
nos olvida que la extraordinaria obra de Dios, la hacen personas ordinarias… y
somos muy ligeros para juzgar la vida de los demás.
Dios
usa los insensatos para humillar a los sabios, porque Dios no tiene etiquetas,
el Dios que yo conozco ama a todos, porque ve su corazón y no su fachada. El cuerpo no trasciende, pero el alma si… en cualquier religión que sigas, es el
alma lo que importa.
Si
vives perdid@ en la religiosidad y tienes una fe a la medida de tus prejuicios,
te deseo mucha suerte… y que Tú Dios Te Bendiga… Hasta la otra.

1 comentario:
Demasiado, precisó....Excelente
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